
Detrás del megaproyecto vial : El Estanquillo – Popayán, el más ambicioso del gobierno Petro para el Cauca, emerge un poderoso grupo con 60 años de historia, raíces turcas y sede en el Reino Unido que llegó para transformar la infraestructura del país.
En el mundo de la infraestructura colombiana, un nombre ha comenzado a sonar con fuerza en los últimos meses: ERG International Group. Este conglomerado británico, que aterrizó en el país en 2022, está detrás de dos de los proyectos más ambiciosos de la actual administración: la megaconcesión vial Estanquillo – Popayán, valuada en cerca de $9 billones, y la renovación del estadio El Campín en Bogotá. Pero su ambición no se detiene ahí: trenes, aeropuertos, hospitales y plantas de tratamiento hacen parte de su radar de expansión.
Un gigante con historia y espalda financiera
ERG International Group no es un recién llegado al mundo de las grandes obras. Nació hace más de medio siglo en Turquía y hoy tiene sede en el Reino Unido, bajo el liderazgo de Sani Erbilgin, hijo del fundador y presidente de la Junta Directiva, quien ha impulsado la expansión hacia América Latina.
Desde su incorporación en 1972, la compañía ha completado proyectos en los sectores de energía, agua y transporte por un valor superior a los 20.000 millones de dólares. Como organización multidisciplinaria, ERG gestiona todas las etapas de la vida de un proyecto, desde el desarrollo hasta la operación y mantenimiento. El grupo opera globalmente con oficinas en Reino Unido, Suiza, Austria, Italia y Turquía, y cuenta con más de 9.000 empleados.
Su experiencia incluye megaobras como la que, en su momento, fue la represa más alta del mundo: la presa Deriner, así como carreteras y trenes de alta velocidad en Europa. Entre sus proyectos más destacados se encuentra el cierre financiero por 2.100 millones de euros del tren de alta velocidad Ankara-Esmirna, el proyecto de infraestructura civil sostenible más grande respaldado por el gobierno británico.
Además, cuenta con un patrimonio neto cercano a los 1.000 millones de dólares y acceso a financiamiento blando a través de agencias de crédito a la exportación, lo que le permite ofrecer tasas de interés entre 200 y 300 puntos básicos más bajas que la competencia. Para un proyecto como Estanquillo – Popayán, ahorrarse ese porcentaje representa una ventaja competitiva significativa frente a cualquier otro competidor local o internacional, explicó Juan Jiménez, director para Latinoamérica de ERG.
El proyecto estrella: Estanquillo – Popayán
La principal carta de presentación de ERG en Colombia es, sin duda, la Asociación Público-Privada para el corredor vial Estanquillo – Popayán. Considerada la apuesta de infraestructura más importante del gobierno de Gustavo Petro, esta concesión a 20 años busca transformar la conectividad del sur occidente colombiano, uniendo Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Putumayo y la frontera con Ecuador.
La magnitud de la obra es colosal: contempla la construcción de 14 túneles, 116 puentes vehiculares, 12 puentes peatonales y 5 intersecciones nuevas a nivel y desnivel. La inversión ronda los 9 billones de pesos, lo que la convierte en la concesión más grande en la historia del país, sin contar el metro de Bogotá.
Para hacerse a este megaproyecto, ERG se alió con MIA Grupo Empresarial, una firma colombiana con experiencia en la construcción de cárceles, edificios administrativos, escuelas y escenarios deportivos. La particularidad de esta unión es que nació en un lugar inesperado: el estadio Santiago Bernabéu en Madrid, donde los directivos de ambas compañías coincidieron en 2024.
“Nos conocimos en 2024 y se nos introdujeron como unos actores bastante buenos y eficientes en el mercado local”, recordó Jiménez. Desde entonces, han mantenido una relación que los tiene ad portas de un megaproyecto de casi 9 billones de pesos en Colombia.
El consorcio fue el único que se postuló para la APP y actualmente se encuentra en fase de evaluación técnica, jurídica y económica por parte de la Agencia Nacional de Infraestructura, cuya decisión se espera para los próximos días.
El Campín: una sociedad en entredicho
Paralelamente a su apuesta vial, ERG International Group participa en uno de los proyectos más emblemáticos y polémicos de Bogotá: la renovación del estadio El Campín. La compañía fue seleccionada a finales de 2024 por Sencia, el operador de la concesión, para liderar la ingeniería, adquisiciones y gestión de la construcción del nuevo escenario, cuya inversión se estima en 500 millones de dólares, unos 2,4 billones de pesos.
La elección fue presentada como un hito por el alcalde Carlos Fernando Galán, la Embajada del Reino Unido en Colombia y representantes del concesionario Sencia. El nuevo estadio, con capacidad para 50.000 personas, se levantará hacia el costado oriental del actual escenario, en la zona de las canchas de tenis, y contará con 3.000 parqueaderos y un centro comercial hacia el lado de la Carrera 30.
Sin embargo, lo que parecía una sociedad sólida ha entrado en terreno pantanoso. En enero de 2026, Corficolombiana, del Grupo Aval liderado por Luis Carlos Sarmiento Angulo, adquirió el 51% de las acciones de Sencia. Este cambio accionario ha generado dudas en ERG sobre su continuidad.
Juan Jiménez confirmó que la llegada de Corficolombiana ha cambiado sus intereses: “Esperamos prontamente tener las novedades al respecto. A la luz de la llegada de Corficolombiana y asuntos subsiguientes, nuestro interés ha cambiado. Estamos replanteando nuestro interés en continuar con el proyecto”.
Las inquietudes de ERG se sustentan en tres factores principales: la dificultad para alcanzar acuerdos de largo plazo con Sencia, los plazos contractuales para entregar la obra en diciembre de 2027 —plazo que la empresa considera incierto y no puede ratificar por escrito—, y la llegada inesperada de Corficolombiana como principal accionista, alterando las reglas originales.
A pesar de esta situación, Sencia le confirmó a medios nacionales que aunque se está revisando el acuerdo con ERG International, el calendario de las obras no tendrá modificaciones y se cumplirá con lo pactado inicialmente. Las obras estaban previstas para iniciar el 1 de marzo de 2026 y concluir en diciembre de 2027.
Lo que viene: trenes, aeropuertos y más
La ambición de ERG en Colombia no se limita a lo ya conocido. La compañía tiene en el radar proyectos ferroviarios como los del Pacífico, Bogotá – Belencito y La Dorada – Santa Marta. También evalúa participar en la ampliación del aeropuerto El Dorado Max, la construcción de uno nuevo en Bayunca (Cartagena), la carretera Villeta – Guaduas, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Cúcuta y la APP para el Hospital Simón Bolívar en Bogotá.
Juan Jiménez prevé un “boom” de licitaciones entre 2026 y 2027: “A finales del 2026 y en el 2027, el sector va a estar bastante movido con esos proyectos. Habrá muchísimo que va a sacar la ANI, que, aprovecho y digo, ha hecho un trabajo fantástico. Óscar Torres, su presidente, ha hecho un trabajo excelente”.
La participación de ERG en las diferentes iniciativas dependerá de cómo salgan los pliegos y las condiciones económicas, pero el directivo confirmó que les interesa ir por todo.
En cuanto a la ejecución de las obras, ERG tiene claro que la mano de obra local será la encargada de construir en Colombia. “Yo no tengo la intención de traerme 5.000 turcos a construir ladrillo sobre ladrillo. Es complementarme con las empresas locales en la obra civil. Yo traigo todo el expertise de ingeniería, diseño, procura de bienes y equipos internacionales y quiero aliarme con empresas locales para que ejecuten la obra civil. Aquí hay mucho constructor muy bueno”, anotó Jiménez.
Relacionamiento con el sector y presencia en el país
ERG International Group ha mantenido una activa agenda de relacionamiento con actores clave del sector en Colombia. Recientemente, la compañía participó en una visita a los laboratorios de Cemex en Bogotá, junto con Invest in Bogotá, para conocer de primera mano la innovación, calidad y respaldo que ofrece la cementera para proyectos de infraestructura.
Asimismo, el equipo de ERG ha sostenido reuniones con Acerías PazdelRío, la principal productora de acero en Colombia, como parte de su estrategia para asegurar proveedores de primer nivel para sus proyectos en el país.
Un legado de 60 años que respalda su expansión
ERG International Group nació hace 60 años en Turquía y hoy opera internacionalmente a través de sus subsidiarias y afiliadas en Suiza, Austria, Italia y el Reino Unido. La compañía es liderada por Sani Erbilgin, hijo del fundador y presidente de la Junta Directiva, quien se encarga de la expansión de los negocios fuera de Turquía y de Medio Oriente, al tiempo que lidera las acciones de desarrollo de negocios en Colombia y Latinoamérica.
El grupo es miembro del Commonwealth Enterprise and Investment Council como socio estratégico, lo que le permite acelerar su entrada en nuevos mercados y ofrecer soluciones de infraestructura a los países de la Commonwealth.
Su interés por expandirse en Colombia responde a una visión clara: el país tiene empresas grandes y muy buenas, pero que por diferentes razones no están en su mejor situación económica. “Vimos todo eso y decidimos entrar y participar”, afirmó Jiménez.
Frente a los vaivenes políticos, el directivo envió un mensaje contundente: “No nos metemos en política, trabajamos con proyectos de Estado, no de gobierno. Trabajamos en proyectos que mejoren la vida de las comunidades locales, independiente de quien esté en el poder”.
Reflexión final: La llegada de ERG International Group a Colombia representa una inyección de confianza en la capacidad del país para ejecutar megaproyectos de infraestructura. Su experiencia global, respaldo financiero y visión de largo plazo son activos valiosos en un momento donde el país necesita cerrar brechas en conectividad y desarrollo. Las decisiones que se tomen en los próximos días frente a Estanquillo – Popayán y El Campín definirán no solo el futuro de estas obras, sino también el nivel de compromiso que este gigante británico está dispuesto a asumir con Colombia. La infraestructura es un juego de paciencia y confianza, y ERG parece dispuesto a jugarlo hasta el final.



