
Como resolverlo si te sucede mañana a ti o a un ser querido.
Hace dos días, como adulto mayor de 66 años de edad, discapacitado de movilidad, diabético y múltiples patologías crónicas de base, estuve a punto de morir. Fue un sorpresivo evento de desestabilización que aquí les comparto, por si se le presenta a usted o a un ser querido o allegado.
La mañana que por poco me lleva.
Pasadas las 8 de la mañana, encontrándome estable y funcional, de repente sentí un leve mareo, desaliento total, confusión, me dolía el pecho y el brazo izquierdo, hasta entre los dedos meñique y pulgar. Sentí, además, tres golpes seguidos y duros en el pecho, encima del corazón.
No soy una persona que se asuste fácilmente; soy consciente de mis riesgos. y de mi cercanía a mi destino final, pero no por ello dejo de cuidarme. Llamé a mi hijo, que estaba en otra habitación, para que me asistiera. No llamé a la EPS, porque estaría aún esperando a que me contestaran y si de eso dependiera, hoy no estaría compartiéndoles esta experiencia y la forma se enfrentarla.
La muerte tocaba la puerta esa mañana
Contacté a mi gran amigo el doctor Yhoni H que virtualmente y de inmediato me atendió y me acompañó en todo el proceso, durante el día y parte del siguiente. Me pidió —a mí y a mi hijo— que urgentemente se me tomara la presión, el pulso, la oxigenación y la glucosa.
Gracias a Dios, un sobrino que me ha venido grandemente apoyando en esta última etapa de mi vida, me había obsequiado un tensiómetro digital, un pulsioxímetro y un glucómetro, hace más de dos meses. Aunque se me habían acabado las tirillas reactivas hacía varios días, pude comprar nuevas justo dos días antes de este nefasto evento. Sin esos elementos, no hubiera podido recibir la ayuda precisa de mi amigo el doctor Yhoni, que me sugirió inmediata toma de mis lecturas diarias de glucosa y presión.
Al obtener la lectura, marcó 70/40 de presión y 40 de glucosa. Al cerrar los ojos, veía muchos punticos diminutos RGB que encendían y apagaban en rojo, verde y azul. El Dr. Yhoni dijo: “Mierda, hay que actuar rápido. Alto riesgo de muerte… o peor aún, quedar como un vegetal”.
Digo peor, porque no temo a la muerte. He sido un ser humano con errores y aciertos, odiado visceralmente por pocos, que han creado y justificado sus historias y se han envenenado de odio contra mí, especialmente abogados de las EPS. Lo sé, pero no tengo edad ni tiempo para devolver rencores. los ignoro con su desprecio. Cada cual tendrá el premio que se merece, incluido yo por lo malo o bueno que haya hecho, lo manifestaba Jesucristo.
No fue suerte, fue preparación, fue guía, fue fe.
Mucho más numerosas son las personas que me estiman, que agradecen y me bendicen, porque en mi empeño solidario y social de los últimos once años, luchando por la salud de los más vulnerados con mis redes, enfrentándome a poderosos abogados con el apoyo de juristas e incluso congresistas, he tenido la oportunidad —dada por Dios— de ayudar a salvar vidas sin pedir ni esperar nada a cambio.
Los síntomas y valores ya descritos indicaban una hipotensión severa con perfusión cerebral y cardíaca muy comprometida, además de una hipoglucemia crítica capaz de causar convulsiones, coma o muerte. Era una emergencia médica en toda regla. De no haberse actuado de inmediato, el desenlace pudo haber sido fatal.
Leer: La hipoglucemia, riesgo mortal
Mi hijo, mis animales, mi médico y yo: una batalla en casa esa mañana
Tuve reacciones inmediatas guiado por mi amigo el doctor Yhoni esa mañana de: controles cada 15, 30 minutos, luego cada hora, luego cada tres horas. Mi hijo, mis tres perros y mi gata expectantes alrededor de mi cama.
Bajo la guía del doctor Yhoni y con esos tres golpes duros en el corazón que aún me preocupan (quizás un preinfarto), fui recuperándome en las siguientes 24 horas.
Estas medidas me salvaron la vida esa mañana del miércoles
Las recomendaciones médicas dadas por el doctor Yhoni H. durante ese tiempo, incluyeron: tomar agua con azúcar de inmediato (a pesar de ser diabético), reposar recostado, tomar aire con calma, no moverme bruscamente. Control de signos vitales cada 15 minutos: presión, glucosa, oxigenación y frecuencia cardíaca. Suspender temporalmente mis medicamentos para diabético y los de bajar presión, que en ese evento acelerarían el deterioro de mis signos vitales
Aumentar el consumo de carbohidratos simples (pan, arepa, bocadillo, avena con leche, dulce), aún siendo diabético, porque el riesgo por hipoglucemia en ese momento era mayor. Hidratación continua con agua, y cuando fue posible, tomar un baño con agua ambiente (ni fría ni caliente), lo que ayudó a mejorar la circulación sin causar choque térmico.
Todo fue cuidadosamente monitoreado por el doctor Yhoni H., a quien debo en parte seguir con vida y a la oportuna atención de mi hijo y la compañía de mis mascotas alrededor.
La otra cara del sistema de salud colombiano
Solo me queda esperar los exámenes de sangre formulados en junio para comienzos de agosto, la cita con neurología para finales de septiembre, también ordenada en junio. La EPS Sanitas aún no remite ni autoriza valoración por internista o cardiólogo. Esa es la salud que tenemos en Colombia: un negocio montado desde la Ley 100 de 1993, corrompido hasta los tuétanos, que conozco de primera mano desde el 2009.
Ayer fui yo. Mañana puedes ser tú
Aquí estaré, adelantando esta lucha hasta donde el universo, el Gran Padre Celestial y sus ángeles me lo permitan. Lo vivido no fue un milagro del azar: fue una cadena de causas, decisiones, conocimientos, redes de apoyo, tecnología sencilla en casa, y una vocación de vida puesta al servicio de otros… que esta vez, me salvó a mí.
Una experiencia personal que les comparto con una guía de que hacer si ha usted le sucede o a un familiar o allegado. No se trata de automedicarse, ni cambiara sus hábitos y controles, es reaccionar por el inminente riesgo de muerte o daño cerebral irrecuperable. Son acciones a tomar mientras si es posible, tiene ayuda profesional de emergencia de su sistema de salud.
Recomendaciones en la emergencia
Estas fueron las acciones recomendadas por el doctor Yhoni H., que permitieron estabilizarme:
- Ingerir agua con azúcar de inmediato, incluso siendo diabético.
- Reposar en posición recostada, sin movimientos bruscos.
- Mantener respiración lenta y calmada.
- Tomar alimentos con carbohidratos simples: pan, bocadillo, avena con leche, arepa, dulce.
- Hidratación constante con agua.
- Control de signos vitales cada 15 minutos.
- Y cuando ya pude levantarme, tomar un baño con agua a temperatura ambiente (ni fría ni caliente), para favorecer la circulación sin generar choque térmico.
Cada paso fue acompañado de cerca por el doctor Yhoni H., quien no solo me guió clínicamente, sino que fue mi ancla emocional en medio del pánico. Sus instrucciones, claras y firmes, ayudaron a mantenerme lúcido y estable. Estas acciones de emergencia son especialmente vitales cuando el afectado es una persona mayor, diabética, hipertensa o con antecedentes cardíacos. En algunos casos, suspender temporalmente ciertos medicamentos puede ser necesario, pero solo bajo orientación médica o mientras se logra acceso a urgencias. Todo tiene un propósito claro y urgente: salvar la vida.
Cuando la glucosa cae por debajo de 40 mg/dL, el cerebro entra en riesgo extremo. Las consecuencias pueden ir desde convulsiones, coma profundo, daño neurológico irreversible o la muerte. La reacción inmediata es decisiva. Por eso, se establecieron controles constantes durante más de 24 horas desde el inicio de los síntomas, ajustando progresivamente la alimentación —carbohidratos, dulces, líquidos— en función de los signos vitales.
Gracias a la preparación, al acompañamiento del doctor Yhoni H., y a esa mezcla de razón, fe y coraje, no solo sobreviví. Hoy estoy aquí para contarlo, con la esperanza de que esta experiencia pueda servirte a ti, o a alguien que aprecies.
Recuerda: estas acciones son solo para emergencias, para ganar tiempo vital. Pero el control médico presencial y los exámenes clínicos deben hacerse cuanto antes. No reemplazan al médico, solo te dan la oportunidad de llegar vivo a su consulta.
Y a quienes hubieran preferido que no lo lograra… lo siento. Esta vez no fue posible. Aún no. Que sea Dios quien decida cuándo. Mientras tanto, seguiré luchando, acompañado de mi hijo, de mis animales… y de mi médico, el doctor Yhoni H., quien estuvo ahí cuando más lo necesité.
Agradecimientos
Agradecimientos
A mi hijo, por asistirme con amor y entereza; a mi sobrino, que desde la distancia me dotó de los recursos esenciales para poder actuar a tiempo; a mi gran amigo personal, el doctor Yhoni H., guía y compañero incansable en este trance; a mis amigos cercanos en el Cauca, que se manifestaron con solidaridad y afecto al conocer lo ocurrido; Jorge Delgado y Felipe Zúñiga.
También a las cientos de personas, conocidas y anónimas, que durante estos años han recibido mi apoyo en la defensa de su derecho a la salud desde mis redes sociales, en el Cauca, el Valle y distintos lugares de Colombia. A todos ustedes, gracias por bendecirme con su confianza, su cariño y su fe.
Emiliano Carrillo
Derecho a salud
Para Noticolombia





