
En medio de la temporada más esperada del año como es la Navidad, cientos de familias colombianas ven desvanecerse la magia de la Navidad mientras sus arreglos festivos permanecen atrapados en un limbo logístico creado por Pasarex. Lo que debía ser una celebración de unión y alegría se ha convertido en una pesadilla de incertidumbre, frustración y desconfianza hacia una empresa que promete eficiencia pero entrega caos.
Visite el sitio web de Pasarex (pasarex.com.co) y encontrará un “COMUNICADO IMPORTANTE” que justifica los retrasos atribuyéndolos a “intensidad o flujo de paquetes y orden público en algunas regiones”.

Sin embargo, múltiples testimonios y evidencias concretas demuestran que esta excusa es meramente una cortina de humo para ocultar una realidad mucho más preocupante: paquetes que ya superaron el control aduanero desde el 9 al 11 de diciembre siguen sin ser recogidos por la empresa, permaneciendo abandonados en terminales de carga mientras los días navideños se escapan.
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Pasarex.com.co, miente e impide la Navidad de muchos
Uno de los casos más emblemáticos involucra a una madre de familia de Medellín que adquirió adornos navideños desde Amazon para sorprender a sus hijos. “Mi paquete pasó la aduana el 10 de diciembre, tengo todos los documentos, pero Pasarex nunca lo recogió. Les he llamado más de 15 veces, he enviado correos y mensajes, y solo recibo promesas vacías. Hoy, a dos días de Navidad, mis hijos preguntan por los adornos que nunca llegarán”, relata con la voz quebrada por la desilusión.
Esta no es una excepción, sino la regla. Decenas de usuarios reportan en foros y redes sociales situaciones idénticas: paquetes que permanecen estacionados en terminales de carga aérea y marítima, sin movimiento alguno en el sistema de seguimiento, mientras la empresa emite comunicados genéricos que culpan a factores externos. La discrepancia entre la narrativa corporativa y la realidad operativa es tan evidente que resulta imposible ignorarla.
¿Dónde está la capacidad logística real de Pasarex?
La imagen proyectada por Pasarex en sus campañas publicitarias —flotas modernas, centros de distribución tecnológicos y personal altamente capacitado— contrasta drásticamente con la experiencia de miles de usuarios. Si una empresa que se autoproclama líder nacional no puede manejar el volumen predecible de envíos navideños, ¿qué dice esto sobre su verdadera infraestructura y capacidad operativa? Más preocupante aún: si paquetes que ya están en territorio colombiano no son recogidos ni procesados, ¿dónde está el tan anunciado sistema de última milla que prometen en su página web?
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Esta situación no es un simple inconveniente; es una violación flagrante a los derechos de los consumidores en un momento especialmente sensible. La Navidad representa más que una fecha comercial; es un momento de tradiciones familiares, recuerdos y emociones que no pueden ser reemplazados por compensaciones monetarias.
Llamado urgente a las autoridades de protección al consumidor
Ante esta crisis sistemática, es imperativo que la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) intervenga de manera inmediata y contundente. No se trata de evaluar excusas corporativas, sino de verificar la realidad sobre el terreno: ¿cuenta Pasarex realmente con la infraestructura, personal y capacidad operativa que publicita? ¿Cómo es posible que una empresa que se presenta como líder en logística internacional no pueda cumplir con los tiempos básicos de entrega, especialmente en temporada alta?
pasares es una basura y quizás mi paquete…
La SIC debe realizar una auditoría exhaustiva de las operaciones reales de Pasarex, contrastando sus declaraciones publicitarias con su capacidad efectiva de entrega. Además, se requiere una investigación sobre la veracidad de los comunicados emitidos por la empresa, particularmente aquellos que atribuyen retrasos a factores externos cuando la evidencia demuestra problemas internos de gestión y operación.
El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo también debe pronunciarse, ya que esta situación afecta directamente la confianza en el comercio electrónico nacional e internacional. Cuando las empresas utilizan publicidad engañosa para atraer clientes y luego incumplen sistemáticamente sus promesas, se daña no solo a los consumidores individuales, sino al ecosistema completo del e-commerce en Colombia.
La Navidad como reflejo de una crisis de credibilidad
Lo ocurrido con los envíos navideños de Pasarex no es un incidente aislado, sino el síntoma de un problema estructural mucho más amplio. Si una empresa puede promocionarse con imágenes de bodegas impecables y vehículos modernos mientras sus operaciones reales están colapsadas, ¿qué garantías tienen los consumidores sobre cualquier servicio adquirido en línea?
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La temporada navideña ha servido como una lupa que amplifica las falencias de un modelo de negocio basado más en la apariencia que en la sustancia. Cientos de familias han aprendido una dura lección: en el mundo digital, la reputación construida en redes sociales puede ser muy diferente a la realidad operativa.
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Las víctimas de esta situación no deben resignarse. La Superintendencia de Industria y Comercio tiene mecanismos ágiles para recibir denuncias colectivas que puedan generar acciones legales contundentes. Además, es fundamental que los consumidores documenten cada interacción con Pasarex, guarden capturas de pantalla de los comunicados emitidos y conserven todos los registros de seguimiento de sus paquetes.
La industria logística colombiana necesita mayor transparencia y regulación efectiva. No es aceptable que empresas que operan principalmente en el espacio digital puedan construir una imagen falsa mientras incumplen sistemáticamente sus obligaciones contractuales. Los consumidores merecen saber con quién están tratando, y las autoridades tienen la responsabilidad de garantizar que las promesas comerciales se respalden con capacidades reales.
Este episodio navideño debe servir como una advertencia para todo el sector: la publicidad engañosa tiene consecuencias reales en la vida de las personas. La magia de la Navidad no puede ser sacrificada en el altar del marketing agresivo y las promesas incumplidas. La confianza de los consumidores, una vez perdida, es extremadamente difícil de recuperar.
Es hora de que Pasarex asuma su responsabilidad no solo con compensaciones económicas, sino con una transformación real de sus operaciones. Y es hora de que las autoridades demuestren que en Colombia, los derechos de los consumidores no son letra muerta, especialmente cuando se trata de momentos tan significativos como la Navidad.
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